Habitaciones de “La posada”: La conexión amarilla

“La conexión amarilla” entronca directamente con lo que el escritor y guionista Albert Espinosa ha denominado el mundo amarillo y surge inmediatamente después de la lectura, con ese mismo título, de su libro de referencia. La primera entrada de este capítulo sigue siendo uno de los posts más visionados del blog, probablemente porque todos, hasta sin saberlo, ansiamos disponer de ese entorno “amarillo”, entrelazado por un imperceptible hilo rojo, que amalgame querencias sinceras, emociones encontradas y buenos deseos compartidos; y nuestro interés por ello se dispara. [Extracto de la Introducción]

La conexión amarilla

La conexión amarilla

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Habitaciones de “La posada”: La seducción de las palabras

“La seducción de las palabras” pasa revista a algunas de las voces que más nos cautivan, palabras que nos embelesan o fascinan con solo pronunciarlas. A la mayoría nos encantan sus continentes pero nos conquistan sin remisión sus contenidos, es decir, sus significados más profundos, que exceden con mucho de los más asépticos del diccionario. Asegura el periodista Alex Grijelmo (en un libro del que trae causa la denominación de este capítulo) que las palabras viven también en los sentimientos, forman parte del alma y duermen en la memoria, y a veces despiertan, y se muestran entonces con más vigor, porque surgen con la fuerza de los recuerdos descansados. [Extracto de la Introducción]

La seducción de las palabras

La seducción de las palabras

El origen de “La posada”

Este libro tiene un origen tripartito. Por un lado, El bisturí, un blog personal que estrené en el ciberespacio a finales del 2008, una de cuyas secciones en un principio titulé “La leyenda personal”, pero que más tarde derivó en “La posada de los secretos”, sorprendido ante el importante seguimiento de sus entradas. Por otro, determinadas lecturas en las que profundicé tras leerme —varios años después de su publicación— El alquimista, del escritor carioca Paulo Coelho (de ahí el primer título de la sección del blog), y que componen la pequeña biblioteca con la que cuenta esta modesta posada. Por último, mis primeras incursiones en el Camino de Santiago, ese viaje iniciático —aún inacabado—con el que diariamente, a escala reducida quizás, aprendes las lecciones más valiosas y sorprendentes de la vida.

Precisamente esta obra recoge la mayoría de las entradas (posts) de la sección homónima de mi bitácora. Mentiría si no dijera que sus seguidores son los que más me han aleccionado para que imprimiera esas reflexiones que tanto debate y tanta energía positiva han generado, al conformar lo que, en palabras del grupo murciano Maldita Nerea, podría llamarse “el mundo genial de las cosas que dices”. En realidad, la posada no pretende ser más que nuestro habitual refugio, el lugar donde nos encontramos con nosotros mismos y dialogamos serenos con nuestro yo más auténtico, y los secretos, aparte de reflejar el carácter intimista y potencialmente conmovedor de los contenidos, constituyen un tributo a una formación de música pop, aún en la brega, que acapara el hilo musical de esta peculiar hospedería.

El volumen recopilatorio, en origen apenas un opúsculo, se estructura en cinco apartados, que conforman las cinco habitaciones de mi particular posada. Además, incorpora un apéndice, a modo de buhardilla, que es el origen de todo (El alquimista), y una bibliografía de referencia, que conforma la biblioteca de ese albergue, el lugar donde los huéspedes (los lectores) pueden ahondar y sumergirse en los contenidos que se comentan, en las microhistorias que se relatan.

[Extracto de la Introducción]

En el mundo genial de las cosas que dices

En el mundo genial de las cosas que dices

Prólogo, por Ana Isabel Núñez

1009848_10201682209237788_1036074111_nEstoy sentada en un porche, en una mecedora. Desde aquí observo una cascada rodeada de verde vegetación y el sonido del agua que llega hasta mí me serena. Una preciosa taza de porcelana atesora durante unos minutos la infusión que deleitará en breve mi sentido del gusto. El aroma de las calas consigue embriagarme. Inspiro profundamente y contemplo el libro que reposa en mi regazo.

La posada de los secretos se abre para llevarme a todo un mundo de sensaciones. Observo que su autor ha puesto en cada línea un sinfín de sentimientos. Le conozco como se conoce a esa alma que intuyes desde siempre y para siempre y aun así sé que todo cuanto pueda leer en estas páginas será capaz de desvelarme aún más recovecos de su esencia pura.

Juan José, reservado con su vida íntima, no tiene complejos para desnudar su espíritu y nos desvela sus secretos, aquellos que tienen que ver con su forma de concebir las emociones. Al leerle, al igual que el agua de la cascada que fluye ante mí, mi corazón se vuelve fluido, transparente y fresco, se desliza entre los renglones como el agua entre los riscos, y se siente libre. Libre para meditar y reposar cada “entrada”, pues éstas siempre invitan a sacar conclusiones propias aunque lleven ligadas la impronta del autor.

Las ilustraciones consiguen el efecto que obtendría el vuelo de unas mariposas de colores junto a mí en este instante: provocan una sonrisa infantil en mis labios y me enternecen.

Soy consciente de que cada lector percibirá de forma diferente lo que este libro contiene. Pero, en mi opinión, algo común llegará a todos. El deseo intrínseco del autor de compartir su propia búsqueda interior. Su generosidad, cualidad que sin duda le caracteriza, para ser compañero durante el camino que estas líneas nos invitan a emprender, o a continuar, si es que ya nos habíamos aventurado a ello. Pero al final, aunque él nos acompañe durante un rato, es misión de cada uno encontrar nuestro propio camino.

Doy un sorbo a mi infusión. La paladeo mientras observo la cascada frente a mis ojos. Los cierro inmersa de nuevo en el sonido del agua. Mientras, mi corazón viaja a una isla: La Palma. Es fácil viajar hasta allí aunque esté lejos, montada en esta alfombra mágica llamada La posada de los secretos. Es fácil viajar en ella a cualquier parte, incluso y especialmente, a nuestro interior. Les invito a que prueben…#laposadadelossecretos